Mediante experiencias dificiles, la vida adquiere a veces más sentido.
El éxito de nuestra vida y de ese futuro que queremos
depende de nuestra motivación, determinación
y sobre todo nuestra confianza individual.
Las personas que han padecido infortunios
pueden afrontar con mayor firmeza los problemas,
que las personas que no que no han conocido el sufrimiento.
El sufrimiento nos lleva a conocer los extremos de la vida
para luego centrarnos en nosotros y en Dios .